La Red de Contenidos

Una red diferente para cada tipo de pez diferente.

Una red diferente para cada tipo de pez diferente.

Nunca hay que olvidar que la mejor forma de entender el internet es visualizarlo como un océano de información. (No por nada hablamos de “navegadores” y de “surfear la web”.) ¿Qué pasa entonces cuando queremos “pescar” a un potencial cliente para nuestra marca? Pues que generalmente la estrategia más eficiente y menos peligrosa (e invasiva) es usar una “Red de Contenidos”.

En términos generales, cualquier ciclo de ventas pasa por diferentes etapas (cada una con sus características específicas), y es muy importante que nuestra estrategia se adapte a las necesidades y el contexto del tipo de cliente que nos interesa atraer. Además, para que nuestra pesca sea fructífera y nos podamos adaptar a los cambios de la marea, lo mejor es utilizar lo mejor posible todas las métricas que el medio digital pone a nuestra disposición.

La primer etapa es la de Captación (awareness). Primero el usuario tiene que saber que tu marca existe. La gran mayoría de los usuarios (el 93%, [fuente de la estadística pendiente]) comienzan su experiencia online a través de un buscador, por lo que es muy importante que nuestros contenidos estén optimizados lo más posible para ser encontrados con facilidad. Además, es sumamente importante que los contenidos que creemos se destaquen entre la enorme sobre-saturación que hay en el medio digital. Al final de esta etapa, podremos medir qué tan buenos resultados hemos obtenido analizando métricas como el tráfico a nuestro sitio web, los seguidores obtenidos, las menciones no pagadas, descargas y demás.

La segunda etapa es la de Consideración (consideration). Aquí el usuario ya nos conoce, y comienza a compararnos con la competencia, para decidir “a qué barco se sube”. Y todas las marcas hablan bien de sí mismas, así que el 61% de los consumidores confían más en las empresas que les brindan contenidos de valor. ([fuente de la estadística pendiente]). Y nuestro principal objetivo durante esta etapa debe ser ganarnos la confianza de nuestros potenciales consumidores. Eso es lo que nos permite ganar recomendaciones de terceros y que los mismos usuarios estén dispuestos a proporcionarnos sus datos personales (que posteriormente podremos usar para canalizar mejor nuestros esfuerzos de ventas).

La tercer etapa es la de Compra (conversion), cuando el usuario realiza la compra y formalmente se convierte en nuestro cliente. Y si bien tradicionalmente la venta se lleva a cabo en el piso de venta, cada vez es más significativo el porcentaje de personas que realizó su compra directamente a través de internet (ya sea a través de una tienda en línea, una app o sencillamente llegando a la tienda a través de su página web). Por eso nuestra estrategia deberá generar los suficientes leads como para que, utilizando la información que hemos recabado, podamos apoyar a que se cierren las ventas y se obtenga el principal objetivo de todo el ciclo: el Retorno de Inversión.

Lógicamente cada etapa requerirá de diferentes características, por lo que nuestra red deberá incluir las diferentes herramientas, estrategias y canales que mejor se adapten a los requerimientos y resultados buscados en cada una de las etapas del ciclo.

Por supuesto, la gran pregunta es ¿se debe usar la misma Red de Contenidos para todas las situaciones? Y la respuesta más obvia es un rotundo no. Pero entonces, ¿cómo saber de qué forma conviene “tejer” nuestra red para cada caso en particular?

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